sábado, 5 de diciembre de 2009
HISTORIA DE VIDA
Me llamo Darany Rivera Antonio, soy Licenciada en Educación Preescolar, en cuanto a mis orígenes nací en Cd. Valles, S.L.P., mis padres son el Ingeniero Marcelo Rivera Martínez y la Profra. Hilda Antonio Mata, soy la primogénita de éste matrimonio y tengo 2 hermanos Miguel Ángel y Rafael de 21 y 6 años respectivamente.
Cuando nací, mis padres vivían en Tamazunchale, S.L.P. ya que mi madre es originaria de ahí y ambos se encontraban trabajando en dicho lugar, así que mis primeros 2 años de mi infancia los viví allá conviviendo con mi familia materna, después nos trasladamos a Cd. Valles, donde curse mis estudios de guardería, preescolar, primaria, secundaria y nivel medio superior, puedo recordar que en cada nivel educativo adquirí bonitos y valiosos recuerdos tanto de mis amigos como de algunos de mis maestros.
Algo que sí marcó mi vida fue en el preescolar donde cursé solamente el 2° grado y como en ese entonces aún no era obligatorio tener preescolar para la primaria solamente debía contar con la edad requerida para poder ingresar, mi mamá decidió que ya no era necesario terminar el Jardín de Niños por que me había enseñado a leer y escribir y no tenía caso que perdiera un año para iniciar la educación básica, así que a mis escasos 5 años me inscribieron en una primaria estatal ya que en las federales no me aceptaron por no tener los 6 años cumplidos.
Considero que al no concluir mis estudios de preescolar por aprender a leer y escribir con apoyo de mis padres me perdí de muchas cosas que pudieron ayudarme más en mi desarrollo y por esta razón es por lo que me llamó la atención estudiar para educadora así que al terminar el Cobach me traslado a San Luis Potosí para ingresar a la Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado para estudiar la Licenciatura en Educación Preescolar.
Salir de mi casa y empezar a estudiar en una ciudad desconocida me causó inquietud y angustia, pero sabía que si quería superarme y ser alguien en la vida tenía que esforzarme y salir adelante estuviera donde estuviera, tenía que adaptarme y sobre todo tener la disposición para llegar a ser alguien en la vida.
Al principio, no mostraba interés por ser profesora, aunque mi abuelo materno y mi mamá son profesores jubilados de educación primaria y una tía que fue capacitada para trabajar en el nivel de preescolar, se podría decir que la docencia la llevaba en la sangre, pero me llamaba la atención las computadoras o algo relacionado con conocer lugares como el turismo, pero esta idea cambió cuando ingresé a la prepa, ya que ahí me di cuenta con mis profesores que aunque tenían una carrera buena no la ejercían por que no encontraban empleo para desempeñarse y terminaron dando clases.
En ese instante mi pensamiento fue “para que estudiar una carrera que no voy a poder desempeñar por falta de trabajo y terminar dando clases, mejor estudio para profesor”, pero a pesar de que había tenido la oportunidad de observar el trabajo en el nivel de primaria, no me interesaba y me llamó la atención ser “educadora” por que me gustaban los niños chiquitos y no batallaría tanto en trabajar con ellos.
Al ingresar a la Normal del Estado mi idea que tenía del trabajar en preescolar cambió, por que pude darme cuenta que no solo consistía en entretener, jugar, cantar, hacer manualidades bonitas, recortar, etc. y que supuestamente esto lo aprendería en la Normal, si no que mi entendí que sería la responsable de propiciar los aprendizajes bases de su educación y que si algo no hacía bien, estaría echando a perder una vida futura.
Mis años en la Normal fueron muy provechosos, cada materia que cursé me dejó aprendizajes que considero de vital importancia para desarrollar mi trabajo docente, con las observaciones y las diversas prácticas realizadas me sirvieron para ir adquiriendo experiencia, conocer más acerca el trabajo en el nivel preescolar y desempeñar la docencia adecuadamente.
Al terminar mis estudios tuve que enfrentarme a la realidad de buscar y conseguir trabajo, estaba dispuesta a irme a trabajar a cualquier lado disponible, pero desafortunadamente no había lugares disponibles, con esto comencé a decepcionarme más por que no tenía ni idea de cuando comenzaría a trabajar.
Inicié cubriendo interinatos durante el primer año, aunque estuvieron consecutivos, la duración que tuve en cada uno de ellos fue poca, el primero de Octubre a Diciembre (2005) y el siguiente de Marzo a Junio (2006).
Claro que fueron pocas las experiencias que pude obtener en tan poco tiempo, traté de realizar las cosas lo mejor que pude y reconozco que en ciertas ocasiones cometía algún error que hizo preocuparme y tener ansiedad de que eso me iba afectar por el resto de mi vida, pero afortunadamente las compañeras que empecé a conocer, algunas igual que yo estaban iniciando, otras con unos poquitos años más de servicio, me alentaban y comentaban que no me preocupara y siempre decían “son gajes del oficio”, “yo pasé por la misma situación y heme aquí, sigo para adelante”.
Yo sabía que tenía que sacar el trabajo adelante pero no me sentía tan responsable por que solo estaba “de pasada por el grupo”, tenía en claro de que los niños estaban acostumbrados a su maestra, trabajar de una forma según tradiciones existentes y que yo de cierta manera tenía que respetar y tal ves seguir.
Al principio llegué con la incertidumbre y me hacía miles de preguntas ¿cómo serán los niños con los que trabajaré?, ¿estableceré buena relación?, ¿seré comparada con su maestra?, ¿me aceptarán inmediatamente o tendré dificultad?, etc. Mi disposición siempre fue positiva hacia el trabajo, tanto con los niños de los grupos que atendí, con las madres y compañeras de trabajo que conviví y afortunadamente quedé satisfecha con el desempeño que tuve.
En el primer interinato que tuve la oportunidad de iniciarme en el campo laboral, me mandaron a la Huasteca en el Municipio de Tamazunchale, fueron 2 meses y medio los que estuve laborando por aquel rumbo, la comunidad se encontraba en el cerro, aprendí mucho en este lugar por que fue el primer acercamiento que tuve del trabajo en un comunidad pero en ocasiones quería trabajar tal y como lo había hecho en mis prácticas en la Normal limitándome el contexto en le cual estaba, realmente fue muy pesado y cansado trabajar en esta comunidad pero fue un experiencia agradable.
Posteriormente ingresé a un Colegio particular en Tamuín pero realmente no duré mucho, solamente 1 mes por que me ofrecieron un interinato en el municipio de San Vicente Tancuayalab, aquí tuve la oportunidad de conocer otro contexto, costumbres diferentes, etc., el trabajo me dio mucha satisfacción y aunque también fue poco el tiempo que estuve en esa comunidad me permitió adquirir una nueva experiencia.
Después llegué a trabajar en el municipio de Villa Hidalgo donde duré un año y medio y estuve en 3 diferentes comunidades, incluso trabajé en el último lugar de la zona por cerca de un año, durante estos interinatos yo me encontraba feliz por que por fin pondría en práctica los conocimientos que había adquirido en la Normal, sabía que tenía que realizar un buen trabajo por que lo que estaba haciendo era temporal y si quería obtener mi plaza definitiva, por medio de la gente que iba conociendo en las zonas lo podría lograr, a pesar de todo no me importaba el lugar al que fuera a cubrir. Si no que realmente tenía disposición y amor por la carrera que había decidido estudiar por voluntad propia.
Posteriormente me dan la agradable noticia de que me otorgarían mi plaza, lo cual me dio felicidad y temor por que no sabía a que nuevo lugar me tendría que ir a trabajar. Así desde Enero del 2008 me asignaron al Municipio de El Naranjo, llegué a la comunidad de El Salto del Agua de manera provisional, el lugar me gustó mucho así que cuando se dieron los cambios interzona elegí quedarme en dicho lugar donde hasta la fecha laboro.
Aunque me he enfrentado a diversos problemas, principalmente con las madres de familia, por que aun están en la idea de que los niños tienen que aprender a leer y escribir en el preescolar para que ya no tengan dificultad en la primaria y a pesar de que le he comentado el trabajo con el Programa de Educación Preescolar 2004, son pocas las madres que han comprendido que la adquisición de estas habilidades se darán paulatinamente de acuerdo al desarrollo que tenga cada niño y niña, así como por el apoyo que reciban por parte de su familia, tal y como pasó conmigo.
Desde este momento considero que mi vida profesional cambió por que ahora sí dispongo de un grupo que realmente me pertenece y no como en los interinatos que solo estaba de paso, iba a contar con derechos y obligaciones de un trabajador de la educación, por que estando como interinos existen muchas limitaciones y sobre todo empezar dando todo de mí con mi profesión.
La experiencia docente que tengo, aunque es poca, me permite tener un panorama de lo que he venido desarrollando desde que concluí mi formación profesional y darme cuenta que los tiempos van cambiando así como los niños y niñas que atendemos y que es importante que nosotros como docentes estemos a la vanguardia de la educación, por eso debemos actualizarnos cotidianamente y seguirnos preparando para promover en los pequeños lo más actual y modernos en los aprendizajes por que ellos son el futuro de nuestro país y si no propiciamos una buena educación, el día de mañana esos pequeños no contarán con las herramientas necesarias para salir adelante.
Actualmente cuento con 3 años 8 meses de servicio, desde que inicié a laborar dentro del magisterio y refiriéndome a las fases que propone Huberman, aún me encuentro en la de EXPLORACION debido a que he pasado por diversas situaciones que voy iniciando y he pasado por diversas situaciones que me hacen sentir que sigo en esta etapa.
Me siento satisfecha con lo que he hecho hasta el momento, se que todavía me falta mucho camino que recorrer y como las etapas de la vida, las cosas se van dando a su momento, tengo que gatear primero para después empezar a caminar y después correr, así que poco a poco voy adquiriendo experiencias positivas y negativas, que a veces voy subiendo y de repente resbalo por algún error que cometí, pero todo esto me están permitiendo crecer profesionalmente y sobre todo en este momento como estudiante de la Maestría en Educación Preescolar me he podido dar cuenta que realmente estoy en la profesión que me gusta y que no cambiaria por ninguna otra.
Estoy consiente que en esta profesión requiere de muchos sacrificios tanto en mi vida personal como familiar pero tengo presente que todo tiene su recompensa y lo veo reflejado en la educación que propicio en los pequeños de mi grupo.
viernes, 4 de diciembre de 2009
CONTEXTO TEMÁTICO
¿Cómo puedo, mediante mi intervención, fomentar las capacidades de mis alumnos a partir del trabajo con textos tomando en cuenta el contexto en el que laboro?
La adquisición de la lengua escrita en el nivel de preescolar ha venido tomando un punto importante dentro de nuestro quehacer docente, desde hace poco tiempo se comenzó a pretender que en el último grado del preescolar se enseñara a los pequeños a leer y escribir con el fin de que no tuvieran dificultades al momento de ingresar a la primaria. Esta idea se fue apoderándose de las metas ambiciosas de las instituciones particulares, en donde los padres de familia exigen un alto nivel educativo y de aprendizaje para sus hijos.
Pero hay que destacar que esta situación no fue exclusiva de estas instituciones, poco a poco los padres de familia de las escuelas de gobierno, así como algunos docentes y directivos de dichos planteles comenzaron a interesarse en que sus alumnos también aprendieran esto ya que así tendrían un buen prestigio y reconocimiento de la sociedad.
Al respecto, yo como docente de este nivel educativo, considero que sí es importante que los niños adquieran y conozcan algunas características del lenguaje escrito, ya que mediante éste el niño puede establecer y mantener relaciones interpersonales, expresar sentimientos y deseos, intercambiar ideas y opiniones, así como obtener información, en síntesis, nos ayuda a construir el conocimiento en relación al mundo que nos rodea.
Debo señalar que por influencia o demanda de la sociedad, nuestra tarea al respecto del lenguaje escrito se ve exigida a que trabajemos con los alumnos actividades tradicionalistas como las planas o memorizaciones, que desde mi punto de vista se realizan sin un propósito específico, no propician aprendizajes significativos para los pequeños y solamente resultan tediosas y cansadas para los pequeños.
Como menciona el Programa de Educación Preescolar, es importante favorecer la familiarización con el lenguaje escrito a partir de situaciones que pongan en juego los conocimientos que han adquirido los niños en el ambiente que se desenvuelven, evidentemente algunos tendrán mayor conocimiento que otros al respecto, pero de nosotras depende que se propicien nuevas experiencias que permitan el agrado e interés por la adquisición de la lengua escrita, sin llegar a forzarlo y respetando su nivel de desarrollo.
Existen variadas experiencias que permiten a los niños descubrir algunas de las características y funciones del lenguaje escrito, al participar en estas situaciones no solo aprenden acerca del uso funcional del lenguaje escrito sino también disfrutan de su función expresiva.
No hay que olvidar que el acto de escribir es un acto reflexivo, de organización, producción y representación de ideas, y con los intentos que realizan los pequeños van descubriendo el sistema de escritura de manera natural.
Por tal motivo es importante destacar que en la educación preescolar, las educadoras no tenemos la responsabilidad de enseñar a leer y escribir a nuestros alumnos de 3° de manera convencional utilizando algún método específico, sino por el contrario debemos de propiciar situaciones en que los niños tengan oportunidades de familiarizarse con el lenguaje escrito.
Se tiene la idea que el dejar al niño planas de letras o palabras, ejercicios caligráficos o musculares sirven para preparar a los niños para la escritura, lo cual es erróneo, carece de sentido y además no plantea ningún reto conceptual para los niños. Es importante que los niños expresen gráficamente sus ideas mediante situaciones variadas que le van a permitir reconocer e identificar características del sistema de escritura sin ninguna exigencia u obligación.